Ruta Aventura Extrema: L200

Paracaidismo extremo, en Chile

Hay algunas formas de vivir intensamente, que van más allá de todo límite conocido y una de esas formas es experimentar voluntariamente la pasión de caer al vacío, tomando el control del cuerpo en una situación que requiere de un autocontrol y cuidado mental extremos, ya que volando, debe ser muy fácil quedar si es que no a medias, completamente en blanco.

Los paracaidistas de Orbital Flyers Skydriving vienen experimentando la pasión de volar desde hace un par de años, hasta que un día se aburrieron de depender de otros para sus prácticas, y decidieron adquirir su propio equipamiento para volar en los cielos santiaguinos.

Una avioneta que asemeja en su parte anterior la mandíbula de un tiburón hambriento, es el vehículo que los lleva hacia lo más alto del aeródromo en Curacaví, lugar donde concentran las prácticas debido a las buenas condiciones climatológicas y de infraestructura, que permiten un aterrizaje humano más seguro.

Todos los que han experimentado alguna vez la sensación de caer a la nada, luego de vivir el momento, creen que ya es imposible no volver a hacerlo de nuevo, porque la sensación adrenalínica es tan adictiva, que volver a volar, es la regla.

Entre los últimos planes que tenían en ésta nueva y novedosa empresa de deportes extremos, estaba la misión de formar un equipo de mujeres voladoras, ya que, según comentaban los líderes del grupo, en Chile las mujeres especializadas en este deporte lisa y llanamente, no existen, probablemente por una limitante económica, cultural o simplemente, falta de interés por incursionar en nuevas experiencias, dado el perfil bajo y tradicional que lleva la mujer chilena. La propuesta hacia un cambio está, ahora sólo hace falta, atreverse.

Información extraída de: www.locurasviajes.com

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